viernes, 6 de noviembre de 2009

Vigilancia del pasado: La redención de Cristóbal Colón


Con motivo del día de la raza (Octubre 12) Comencé a leer la novela titulada  “La redención de Cristóbal Colón”.  El nombrecito no pintaba para mucho, y menos aún sabiendo que su autor es un mormón practicante. Pero sabiendo también que el nombre del autor es Orson Scott Card (La saga de Ender), me lancé a su lectura sin red de seguridad. La primera parte del libro me costó un poquito, como cuesta arriba. La segunda fue un deslizamiento vertiginoso a grado tal que en los últimos capítulos dejé irresponsablemente de hacer cualquier cosa que debiera hacer en ese momento para terminar.

Imagínense ustedes que tienen una máquina para ver el pasado. Como poner una cámara en cualquier lugar y época, y observar el monitor. Mucho se podría aprender de este artilugio, tan es así que en una sociedad del futuro post holocausto instituyeron una instancia multinacional para operar estos equipos y aprender. “Vigilancia del pasado” (PastWatch) había nacido.  Con sucursales en todo el mundo, los vigilantes del pasado se avocan a estudios que mucho tienen de históricos, pero también de filosóficos y políticos.

Con el pasar de los años una serie de eventos hacen confluir los intereses del grupo de vigilantes africano, interesado en comprender la esclavitud y sus consecuencias; un famoso musulmán asiático que ya antes había demostrado la existencia de Noé, -con todo y diluvio-, y un prometedor pero poco ortodoxo mexicano de origen maya interesado en estudiar las culturas precolombinas. Poco a poco este grupo se integra y concentra su atención en la vida y obra de una persona que, como Noé, llevó a la humanidad de un antes a un después: Cristóbal Colón.  ¿Qué llevó a Colón a tener la fijación de navegar al poniente para encontrar el oriente? ¿Por qué pasó años y años en las cortes de Portugal y España para pedir el favor de los reyes?


Según lo que este equipo pudo averiguar, es que inicialmente Colón quería organizar una cruzada para liberar Jerusalén y Constantinopla del Turco, pero una aparición le hizo cambiar de meta. Una serie de voces lo convenció de dirigir su atención a navegar a las indias por el atlántico para llevar a millones de indígenas la palabra de Dios.  Pero Colón no estaba escuchando a la santísima trinidad, sino a una grabación bastante chafa dejada allí por otro equipo de vigilantes del pasado.

¿Quién engañó así a Colón? ¿Se trataba de personas de un futuro ya inexistente? ¿Por qué cambiar la historia de esa manera? ¿Qué hubiera sucedido si Colón no se hubiera interesado en navegar por el poniente? Pues esto y más averiguaron el equipo de investigadores, así como la necesidad imperiosa de volver a intervenir; aunque esto significase la desaparición instantánea del presente tal cual lo conocían y en suma, de todo lo conocido.
¿Lo harían?

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