domingo, 3 de mayo de 2009

Una de teclados

A lo largo de la semana, uso varias computadoras.  Esto no es presunción; es simplemente la forma en que me organizo y en mucho, la forma de mi vida. Tengo bajo mi custodia tres laptops: la Sony Vaio VX de fibra de carbono con pantalla ultradelgada me ha acompañado no menos de 3 años, y aún le gana en preferencia -a pesar de que se le están cayendo pedazos- a la más nueva, pero minúscula y poco potente Netbook Asus que Mrs. (Cop) me compró este año en San Diego. 

Tengo en un armario la Tablet PC Averatec que usé febrilmente antes de la Sony, y hay en casa también otra Vaio (TX) mucho más antigua que Mrs (Cop) usaba en su trabajo a principios del siglo XXI. 

En casa hay varias compus más: 

Una PC que está en el estudio y que otrora era la máquina más importante para mí; en tiempos en que mi éxito y la subsistencia de mi familia dependían de mi concentración, de mi creatividad, y de esa máquina.  Ahora se usa poco, pero sirve como servidor de archivos musicales para toda la familia.  A esta PC estaban conectados los módems de internet, antes de que los nuevos ruteadores de Infínitum funcionaran solos.. de esa época quedó la costumbre de mantenerla encendida día y noche.  Le cambio fuente de poder cada año, más o menos.

Luego están las Macs.   Habláré poco de ellas debido a que, aún a pesar de que soy experto en desarrollo de complejos sistemas, prácticamente no sé como encender una Mac. Nunca lo he hecho y nunca me ha interesado. Sin embargo, tal vez por alguna cuestión psicoanalítica, el resto de mi familia: Mrs (Cop)..  Miss y Jr se llevan de maravilla con las macs. Entonces hay tres de ellas en casa: un Monstruo de veintitantas pulgadas que luego me toca cargar (no de software, sino físicamente y que pesa un chingo) que usa Mrs admirablemente, especialmente en sus madrugadas creativas;  un modelo anterior que ella desechó y que ahora usa el Jr para diseñar sus montañas rusas y estadios deportivos en las tardes, y una portátil MacBook que Miss recibió en sus dulces XVI y con la que chatea todo el tiempo en que permanece en casa.  Insisto: no se ni dónde se prenden esas Macs.

La compu más usada por mí es sin duda la de mi oficina.  Es un buen monstruo que se actualiza más o menos cada seis meses. (Es decir, cada seis meses me la cambian por una nueva) Hace años que dejé de entusiasmarme en las caractarísticas de las máquinas que mi gente de soporte pone en mi escritorio: solo sé que son rápidas, muy rápidas. Creo que la máquina vigente tiene cuatro procesadores, toda la memoria RAM que pueda uno desear, un arreglo (Raid) de tres discos duros SATA en paralelo para optimizar la velocidad, y no una, sino dos pantallas planas de 17 pulgadas.  Sumadas, mi área de escritorio se acerca al metro cuadrado. Completan el ajuar bocinas, una camarita webcam bastante vieja, un equipo de audífonos con micrófono y muchos puertos USB a los que conecto cualquier cantidad de gadgets.. desde telefonos, cámaras, mi aparato reproductor de video y musica francés Archos 605 (Muérete de envidia, Ipod) y cuanticosa llega a mis manos.  Caray.. son tantas cosas las que se pueden conectar, que no dudo en que pronto desarrollen condones para USB, por aquello de la promiscuidad.

Esas son mis compus.  Aparte de miles de movimientos de ratón, en mis compus tecleo decenas, tal vez centenas de miles de letras y signos cada semana. Mis manos, mis dedos ya están acostumbrados. Escribo.. escribo y escribo. Escribo nombres de usuario y passwords de entrada; escribo las ligas de mis páginas favoritas.. escribo correos de respuesta de mi negocio..   tecleo infinitamente en el messenger con mis amigos y de manera más formal en el sistema de mensajería local (jabber/exodus) que implementé en la oficina para todos los empleados.  Click Cick Click...  Tic, tic, tic..  decenas.. cientos de miles de veces.

En mi empresa cambiamos de teclados cada pocos meses.  Al igual que el papel de baño, consideramos los teclados ratones y audífonos como consumibles. Compramos decenas, cientos de ellos. Un buen teclado robusto puede costar poco menos de 50 pesos, por lo que cuando éste se pone duro.. o le falla alguna tecla, lo más práctico es tirarlo, y conectar uno nuevo.

Desafortunadamente, con las laptops no es tan fácil, ni barato.  Los teclados de las computadoras portátiles son difíciles de reemplazar y cuando se encuentra la pieza; cuesta demasiado cara. Es entonces cuando es conveniente mantener esos teclados, y cuando se da uno cuenta de las letras que más se gastan.

En alguna lectura aprendí yo que la letra mas usada en el alfabeto latino para el idioma español era la letra "E".. seguida de la "A" y las demás vocales.   Pues que creen.. que ahora mismo estoy mirando el teclado de mi laptop y me encuentro que varias letras están borradas por el desgaste.

¿Será el "E"?, la "A"?        mmm Nop.

Mi tecla más desgastada es la..  chan chan chaaan!!...   la "N".  ¿Algun aa explicación?  yo no la tengo. Pensaba que serían vocales las más desgastadas de mi teclado, pero no: son la "N".. seguida de la "M"...   y la siguiente vocal, la primerísima, la letra "A".. seguida por la consonante "S" 


1 comentario:

Anónimo dijo...

Yo tengo un teclado que me rehuso a desechar porque es de los de click mecanico, tipo ibm, y cuesta un huevo conseguir un teclado que tenga este tipo de tacto.
Las teclas mas desgastadas, en orden, son la L (hasta tiene una depresion chida), la O, la P, la E, la N, la A y la M. Evito mencionar la barra de espacio, que ya esta fracturada del lado derecho, y el punto y la coma que a pesar de ser todavia visibles tienen una especie de arañazo profundo.