lunes, 31 de mayo de 2010

Marte Rojo

Hacía rato que no leía algo de ciencia ficción; y este último título del norteamericano Kim Stanley Robinson “Marte Rojo” (1992) me resultó por un lado muy interesante y por otro difícil de leer. Se trata de un buen burro de más de 500 páginas, cosa no extraña en el mundo de la CF, pero que te introduce en un ambiente de desolación, y en muchos aspectos de desesperanza, como solo podría sentirse estando posado sobre la parduzca, congelada y muerta superficie de Marte.

“Marte Rojo” trata de la conquista y colonización de Marte. -El mejor libro sobre tema jamás escrito, según Arthur C. Clarke- desde la llegada de los primeros colonizadores, hasta la primera debacle; partiendo del año 2026 hasta el año 2061. Como buena ciencia ficción, la obra es una fusión de visión futurista, pedagogía científica, y un escaparate de la historia de la tierra. A pesar de suceder todo lo narrado en Marte, lo que Stanley hace en realidad es reproducir algunos aspectos de la geopolítica histórica terrestre aplicados a la nueva realidad; es decir, los mismos errores históricos –y la misma esperanza- cometidos en el nuevo mundo.

La novela es pasmosa: desde la majestuosidad de la nave que lleva a “los primeros cien”, hasta el tendido de un cable de 36,000 kilómetros de largo entre la superficie del planeta rojo y un asteroide para fabricar un “asensor espacial” pasando por cataclismos planetarios profusamente descritos.

Pero aparte de lo “llamativo”, Marte Rojo es una historia de hombres y mujeres, con sus debilidades y visiones, su pensar tecnológico, humanístico, político e histórico. La historia de naciones, guerras y corporativos multinacionales que confluyen en el pequeño planeta con todo su poder y su ambición.  Marte Rojo concentra el punto de vista, la experiencia y testimonio de 8 de "los primeros cien" colonizadores, en ocho partes narradas  por cada uno de ellos.



A lo largo de los años de narrativa podemos atestiguar la pugna entre los conservacionistas y quienes desean transformar (“terraformar”) al planeta para hacerlo habitable; la búsqueda de nuevas formas de organización social, y la aplicación de adelantos científicos por ahora solo imaginados. ¿Cómo se reza mirando a La Meca desde Marte? ¿Qué posibilidades de sobrevivencia tendrían los gitanos en el planeta? Es el tipo de cosas que la novela revela. Agreguémosle a esto algo de intriga, aventura y amor, y tenemos una obra redonda.

La buena noticia después de terminar la novela, es que forma parte de una trilogía. Siguen “Marte Azul” y “Marte Verde”.

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